El té moruno y sus secretos: cómo prepararlo al más puro estilo marroquí

Aunque ahora el confinamiento y la situación de crisis esté impactando directamente en nuestro rutina natural, la única posibilidad que tenemos de vivir nuevas experiencias es encerrados en casa. Por esta razón, una opción para viajar, además de ver fotos y vídeos que nos trasladen a ese lugar que tanto ansiamos visitar, es experimentar su sabor.

En este sentido, la comida típica de Marruecos y sus acompañamientos habituales son mucho más fáciles de hacer de lo que crees y saborearlos siempre que se pueda nos permite viajar a través del sentido del gusto a otros parajes. Así, una de las recetas más recurrentes y fáciles de elaborar es el conocido té marroquí.

Si imaginamos un olor típico para Marruecos sería la menta. Esta especia se utiliza con mucha frecuencia en la cocina de esta zona del Magreb. Este ingrediente es fundamental para el té verde o más conocido como el té moruno que simboliza la bebida nacional del país. En todo Marruecos es usual que se prepare después del almuerzo.

La tradición dice que los hombres son los que se encargan de prepararlo y que rechazar su ofrecimiento se considera como un gesto de mala educación ya que se muestra como gesto de hospitalidad a los invitados.

Pero, ¿cuál es el secreto de su popularidad? La preparación típica del té moruno, al que se le llama también té con hierbabuena o té a la menta, es el producto de una contacto permanente de las hojas del té con el agua hirviendo de la tetera. Esto es lo que le hace especial y genera la intensidad amarga que le caracteriza.

Cómo se convierte el sabor del té Gunpowder o verde en té marroquí.

Para crear esta mezcla antioxidante, refrescante y digestiva al más puro estilo marroquí necesitamos cuatro ingredientes fundamentales:

  • Té verde Gunpowder
  • Hojas de hierbabuena fresca
  • Agua
  • Azúcar blanco

En primer lugar, en la tetera se debe añadir la cantidad de té necesaria en función de cuántos integrantes vayan a beber, recomendándose 2 o 3 gramos por persona o lo que es lo mismo, una cucharadita de té. Después, el agua hirviendo se vierte y se deja reposar unos segundos hasta desechar la infusión que se obtiene. En una segunda vez, se añade agua hirviendo nuevamente, un puñado de hierbabuena fresca y azúcar. Una de los factores que le dan ese sabor especial es el modo de escanciar  a cierta altura en sus respectivos vasos de cristal. Esto provoca que se oxigene y que se potencia su sabor y aroma.

Entre las características que complementan su tan exquisita degustación  es el número de veces que se sirve. Según la tradición, se dice que el primer vaso es “dulce como la vida”, el segundo “fuerte como el amor” y el tercero “amargo como la muerte”. Este cambio de sabor se debe a la intensidad del azúcar que se sirve en la tetera y no en cada vaso. Esto provoca que cada vez que se sirve, el azúcar vaya teniendo más presencia en cada vaso, un secreto que conocen tan solo los profesionales del té que es la misma población marroquí.

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